lunatic
sábado, 18 de septiembre de 2010
parcial convergencia grupoNº 35
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sábado, 4 de septiembre de 2010
El idioma que habla Dios
Cierto día, un joven nacido en Malta preguntó a los ancianos cuál era el idioma en el que hablaba Dios.
- Dios habla en maltés, por supuesto - le respondieron
Mas el joven no quedó satisfecho con la respuesta. ¿Cómo, si no, entenderían a Dios el resto de los pueblos, si hablaba en su lengua? No contento con eso, decidió salir al mundo a hallar la respuesta. Fue a Italia y le dijeron que Dios hablaba italiano; descontento, fue a Arabia, pero le aseguraron que hablaba árabe; en la India, para su angustia, le dijeron que el idioma de Dios era el hindi; y así con todos los países que visitó.
Abatido por no encontrar una respuesta a la pregunta que le obsesionaba, comenzó a vagar sin rumbo fijo. Una noche, cansado de andar por un desierto, buscó refugio en una pequeña gruta de pastores. En un rincón, junto a unos animales, había una muchacha, con su hijo recién nacido apoyado en el pesebre. El joven se acercó y le susurró:
- ¿Tú no sabrás qué idioma habla Dios, verdad?
Ella, sonriendo, miró su hijo y después al joven y le respondió:
- Por supuesto que sí. Dios habla el idioma del Amor.
- Dios habla en maltés, por supuesto - le respondieron
Mas el joven no quedó satisfecho con la respuesta. ¿Cómo, si no, entenderían a Dios el resto de los pueblos, si hablaba en su lengua? No contento con eso, decidió salir al mundo a hallar la respuesta. Fue a Italia y le dijeron que Dios hablaba italiano; descontento, fue a Arabia, pero le aseguraron que hablaba árabe; en la India, para su angustia, le dijeron que el idioma de Dios era el hindi; y así con todos los países que visitó.
Abatido por no encontrar una respuesta a la pregunta que le obsesionaba, comenzó a vagar sin rumbo fijo. Una noche, cansado de andar por un desierto, buscó refugio en una pequeña gruta de pastores. En un rincón, junto a unos animales, había una muchacha, con su hijo recién nacido apoyado en el pesebre. El joven se acercó y le susurró:
- ¿Tú no sabrás qué idioma habla Dios, verdad?
Ella, sonriendo, miró su hijo y después al joven y le respondió:
- Por supuesto que sí. Dios habla el idioma del Amor.
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